domingo, 26 de abril de 2015

Esther Niubó: la socialdemocracia frente al auge de los populismos

Los nuevos tiempos exigen a la socialdemocracia responder, con su propuesta económica, a las incertidumbres económicas, laborales y sociales que tiene la población.
El auge de los populismos de distinto signo viene siendo un fenómeno creciente en las democracias occidentales en las últimas décadas. Normalmente se trata de partidos jóvenes que pretenden cambiar las «reglas de juego», que rechazan los partidos tradicionales y a sus élites, y que son hábiles en introducir temas en la agenda político-mediática y en señalar problemas y afrontarlos desde la demagogia, sin aportar apenas propuestas o en todo caso definiendo soluciones muy simples a problemas que son complejos.

Probablemente este fenómeno se deba en estos momentos a la situación derivada de una profunda crisis económica y social que además de generar un incremento de la pobreza, de la exclusión social y de las desigualdades, ha provocado un importante sentimiento de decepción con el «sistema» por parte de una empobrecida «clase media» frustrada ante la falta de oportunidades; y una enorme desconfianza en las instituciones de poder tradicional (partidos políticos, sistema judicial, financiero, etc.).
Pero si bien estamos lejos, afortunadamente, de la situación política vivida en los años 30 del siglo pasado, casos como el de Francia -donde el Frente Nacional de Le Pen fue el partido más votado en las pasadas elecciones europeas- alertan de la necesidad de que la socialdemocracia europea juegue a fondo su papel frente a estos movimientos, que aparecen como un síntoma evidente de la debilidad de las instituciones para satisfacer las demandas sociales, económicas, culturales y políticas de la ciudadanía.
Precisamente el próximo jueves, la Fundación Rafael Campalans dedicará un debate público a reflexionar acerca del papel del socialismo en la era del «malestar democrático», pero parece obvio que la sociedad espera de los partidos socialdemócratas una contribución decisiva desde su posición a la regeneración de las instituciones, a la mejora del sistema de representación política y el compromiso de recuperarse como instrumentos útiles y eficaces al servicio del progreso (actuando tanto como canalizadores de las reivindicaciones ciudadanas en las instituciones como de aliados de los movimientos sociales en los parlamentos).
Por otro lado, los nuevos tiempos exigen a la socialdemocracia responder, con su propuesta económica, a las incertidumbres económicas, laborales y sociales que tiene la población en un contexto distinto al que muchas generaciones habían conocido (el de la globalización y las interdependencias, o un modelo productivo altamente competitivo y progresivamente desprotegido que ha arrastrado a muchas personas a la exclusión social y laboral). Y esta receta pasa necesariamente por rehacer el pacto social europeo, actualizando su modelo de bienestar para blindarlo y garantizar sus derechos, y también por adecuar el modelo productivo con inversiones inteligentes que nos permitan ser competitivos en este nuevo mundo sin dejar a nadie atrás.
La socialdemocracia europea debe ser capaz de articular rápidamente su respuesta, o sino los ensayos populistas en Europa serán imparables.
Esther Niubó es portavoz del PSC. 
14/04/2015
Fuente: http://www.abc.es/catalunya/20150414/abci-socialdemocracia-frente-auge-populismos-201504140957.html

 

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