domingo, 19 de octubre de 2014

Henry Ramos Allup: Instituto de altos estudios Hugo Chávez



Por nota aparecida el pasado 14 de octubre en el Diario Últimas Noticias, difundiendo un boletín de la oficiosa Agencia Bolivariana de Noticias (AVN), los venezolanos, entre tantas  informaciones inquietantes sobre la inseguridad, el desabastecimiento, la inflación y el colapso de los servicios públicos, nos enteramos de la ¿buena? nueva que el gobierno constituyó un denominado Instituto de Altos Estudios  del pensamiento de Hugo Chávez que por motivos comprensibles dirigirá Adán Chávez Frías, hermano mayor del fallecido presidente y, según se sabe, iniciador y mentor ideológico de quien formuló los fundamentos de la revolución  bolivariana y el socialchavismo del siglo XXI etcétera, etcétera. 
Nadie más calificado que Adán Chávez para dirigir el instituto, ya que por razones genealógicas conoce más que nadie, exceptuados los progenitores, el pensamiento del personaje desde su alumbramiento hasta el día de su muerte.

La información da cuenta que el estrafalario ente es para “altos estudios”, no “medios” ni mucho menos “bajos”, en absoluto,  que han de difundirse entre las generaciones presentes y futuras de Venezuela y el mundo para que conozcan el contenido esplendoroso y el alcance de los aspectos intelectuales, filosóficos, axiológicos, sociológicos, políticos, económicos, estratégicos, teleológicos y pare de contar, contenidos en el ideario no suficientemente conocido del comandante eterno. El instituto, desde luego, es una notable contribución a mantener vivo el recuerdo del personaje más eminente de estas tierras desde que aparecieron sobre el globo terráqueo hasta hoy. También es de suponer que será una especie de academia para que nacionales y extranjeros puedan abrevar en esa manadero inagotable de sabiduría legado por el ilustre muerto para salvación de la humanidad, suerte de contribución vernácula a la cultura universal.

En materia de necrolatría se han producido ocurrencias memorables, todas ellas fracasadas para ventura de la humanidad. Cuando vi la noticia sobre el instituto Chávez, casualmente releía la biografía de Lenin escrita por el británico Robert Service, donde narra las iniciativas de los sucesores del padre de la URSS para inmortalizarlo y, claro, heredar su legado en todos los sentidos, puesto que los miembros del Politburó esperaban beneficiarse de su reputación identificándose estrechamente con su figura y sus políticas. A la rimbombancia de los funerales sobre la momia bañada de llantos y expresiones exorbitantes del dolor oficialmente decretado, pues a estos efectos no hacerlo se convirtió en delito, juraron honrar su memoria eternamente, ordenaron tiradas de libros sobre el pensamiento y obras del difunto y hasta se creó un Instituto del Cerebro que acometió la labor de seccionar la masa encefálica de Lenin en 30.000 rodajas para que los investigadores y científicos determinaran el origen de su genio. Los eventuales sucesores parecían haber dejado momentáneamente sus diferencias en el olvido, pero en realidad unos y otros preparaban la escabechina para ocupar el sitial del líder muerto. Todavía no se había depositado el cuerpo en el ataúd cuando se inició una competición entre ellos para ver quien tenía el derecho a ser reconocido como el auténtico heredero de su legado político. El parecido con la Venezuela de 2014 es pura casualidad.

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